César Landaeta hace un tiempo hizo un artículo sobre la charlatanería con su Mensaje de un Expropiado, cómo algunos dicen ser la solución milagrosa y mágica a todos nuestros problemas.
Pues no hay duda que este tipo de gente ha existido siempre, pero en la actualidad es más fácil verla en todos los niveles, todos los medios, niveles sociales, países, etc.
Lo lamentable es cómo puede resultar tan fácil aprovecharse de la inocencia, ignorancia y/o desesperación en la que se encuentran sumergidas miles de personas, que les hacen cergarse ante los cuestionamientos y confiar en lo que no es confiable y hasta fanatizarse.
Aquí traigo dos ejemplos a niveles muy distintos, casualmente ambos protagonizados por mujeres llamadas Aida Romero.
La primera Aida Romero es una especie de mesías, una diosa terrenal que, a través de su programa de TV en la madrugada, hace felices a todos, concede deseos que prácticamente quienes llaman no terminan de pedir. En fin, una hacedora de milagros. Y de las menos esforzadas que he visto en mi vida.
Esta es una señora que podría ser mi vecina, la madre de un amigo, quien sea. Simplemente se para frente a una cámara a decir que cumplirá cualquiera que sea la petición que reciba. Patético.
http://www.youtube.com/watch?v=HVSOz72vSvQ
Y la segunda Aida Romero no es la charlatana, sino la ‘charlataneada’ por la demagogia, la política barata y los discursos carismáticos con promesas -valga la redunancia- muy prometedoras.
Está claro que esta pobre mujer de bajos recursos era muy carente en todos los aspectos, y consiguió en la “revolución” bolivariana un gancho para dar sentido a su vida. Ella dice que pelearía a muerte por defender el régimen, pero yo creo que por lo que pelearía a muerte es por no volver a la vida insignificante que llevaba antes, sin saber que esta tampoco le llevará a nada.