Esta es una frase que la primera vez que la escuché, con muy corta edad, me pareció graciosa y creativa. Se quedó grabada en mi mente, pero nunca me había sentido tan relacionado a ella como ahora.
Sé que el mundo siempre ha tenido cosas horribles, deplorables, locas, lamentables, tristes y que rompen los patrones de lo que para alguien puede ser normal o natural.
Pero es que ahora, con el paso de los años -no sé si los de la humanidad o de los míos-, siento que todo va a peor. O mejor dicho, siento que ahora me es más fácil ver esa clase de cosas que las contrarias, y no precisamente porque yo me haya vuelto una persona negativa o pesimista ni nada por el estilo.
Simplemente, al ver lo que recibo por los medios electrónicos, escritos, audiovisuales, etc. es cada vez más escalofriante. Lo idiota que se vuelve la gente por el fanatismo, por el ocio, por querer ser diferentes, por el odio y por la codicia es algo absurdo. Los gobiernos hacen lo que quieren, los entes internacionales lo saben y no actúan porque no les conviene, siguen las guerras sin sentido, las guerras religiosas (que algunos también dirán que son sin sentido), violencia desmedida por envidia o resentimiento, los complejos de superioridad, de inferioridad, y eso a gran escala porque en casos específicos puedo dar cuatro temas que he leído solamente en este mes que escapan de la capacidad de entendimiento de mi tal vez macilento y involucionado cerebro que no es capaz de ser más flexible: Las peleas de ‘Cholitas’, donar partes de tu propio cuerpo para un restaurante caníbal (y los que comen dichas partes), Franklin Brito, ‘Balconing’.
Si estos cuatro temas no son buenos ejemplos de lo corroido y putrefacto que está este mundo, tengo millones de ejemplos más, sólo que estos están bastante fresquitos y hablan claramente de lo que comentaba inicialmente sobre el ocio, las ganas de ser distinto, exótico o más abierto, los sistemas y gobiernos corrompidos que velan por sus intereses a toda cosa y la simple marginalidad y locura. Entonces, por esto y muchas otras cosas que veo a menudo es que cada vez pienso más que quisiera poder decir como el musical: “Stop the world, I want to get off”, irme a otro planeta menos perverso y pertenecer a otra raza más sana que la raza humana.